Encontre este artículo fascinante de mi amigo Carlos Juez, espero y lo disfruten:

Tomar Decisiones que Nos Hacen Bien VS. Decisiones que Nos Hacen Sentir Bien. Este es un artículo que quizá moleste a la “gente del pensamiento positivo”. Así que antes que eso suceda quiero aclarar eso…

Yo creo, de hecho soy un fan, es más, enseño todo lo que tiene que ver con pensamiento positivo que aunque – desafortunadamente – ha ganado mala fama gracias a la industria de la auto-ayuda, estoy convencido de que funciona (bien fundamentado y aplicado.)

Digo esto porque en general todo esto del “pensar positivo” siempre tiene “atado” a sí, las emociones. Se habla de que uno está “por el buen camino” según lo que le dictan sus emociones y eso es verdad – en cierto nivel.

Por ejemplo, cuando se toca el tema de “La Ley de la Atracción” se habla mucho de que tus emociones te dictan si estás atrayendo lo que quieres o no y mucha gente confunde eso porque lo ve desde un solo punto de vista. Me explico mejor con un ejemplo:

Digamos que estás trabajando en un proyecto de negocios y lo que quieres es generar mucho dinero, ¿me sigues hasta aquí? ¡bien! Entonces, si sigues las indicaciones de quienes enseñan esto de la atracción riqueza (como lo hace un servidor :-) ) empiezas a visualizar, empiezas a imaginar lo que deseas, a hacer afirmaciones, etc. Obviamente sigues trabajando en tu proyecto, sino, no conseguirás nada… pero sabes en tu interior que si te sientes bien haciendo las cosas de esa forma, significa que estás en la vibración correcta, es decir, tus acciones RESPALDAN tus intenciones… es decir, estás haciendo lo correcto, estás enfocándote en lo correcto y tus pensamientos son los correctos para atraer las situaciones y la gente adecuada a tu vida para completar tu meta, ganar mucho dinero.

Todo perfecto ¿no es cierto?

En ese caso, sí.

Veamos ahora el caso de un delincuente. Un ladrón. Digamos que este ladrón quiere… robar ¿cierto? Ok. Y obviamente él no quiere que lo capturen. El al igual que “el tú” del ejemplo anterior sabe todo esto del pensamiento positivo y la ley de la atracción. Bien, sígueme en este ejemplo. Por lo tanto, él, nuestro “amigo” ladrón (<– eso no suena muy inteligente, pero bueno) también se pone en la vibración correcta, siente que todo le va a salir bien, etc. etc. etc. Nuevamente como “el tú” del ejemplo anterior empieza a sentirse bien consigo mismo por lo tanto sabe que sus pensamientos, acciones, etc. son correctas para atraer la situación correcta que persigue el fin, robar y que no lo capturen.

¿NO HAY CONTRADICCIÓN ALGUNA NO?

En ambos casos se sabe que una “emoción positiva” que según expertos y yo concuerdo NO existen ni emociones positivas ni negativas, sólo emociones que a alguien lo hacen sentir bien y a otro lo hacen sentir mal… bueno, como sea… una “emoción positiva” indica que estás haciendo lo correcto…

¿Entonces cuál es el lío?

El fin. El objetivo. La meta. Es por eso que no hay emociones positivas ni negativas, sólo NOS HACEN SENTIR bien o mal según sea nuestro objetivo. El objetivo de “el tú” del primer ejemplo es positivo, ganar dinero con tu proyecto, el fin del ladrón del segundo ejemplo es negativo, robar.

Es por eso que este artículo se encuentra en aquí y no en una página Web de pensamiento positivo o “Ley de la Atracción.” Porque no se trata de atracción sino de tomar decisiones correctas.

(¿Y toda esa introducción para eso?) Bueno sí, creo que es importante aclarar eso. :-)

Sin embargo voy a aprovechar la introducción para continuar con el tema.

Tus decisiones muchas veces son influenciadas por tus emociones y cuando digo “tus decisiones” me refiero a las tuyas, las mías, las de cualquiera, sólo que me es más fácil transmitir esto en segunda persona y está comprobado que de esta forma el mensaje se fija más en quien escucha-lee, digo esto simplemente para que nadie se lo tome como una “crítica personal.”

El problema es que las emociones sólo nos dictan si algo nos agrada, nos es placentero o no. No necesariamente nos dictan si algo nos CONVIENE o no, si algo nos HACE BIEN o no.

Si es necesario lee las últimas líneas nuevamente hasta que se graben en tu mente y luego lee la siguiente cita del libro “Secretos Para Crear Riqueza” de uno de mis mentores más influyentes, Stephen Pierce.

“¿Quieres saber la diferencia entre alguien que está experimentando una vida de éxitos y alguien que no? Hay muchas diferencias, pero una clara diferencia es que aquellos que son exitosos toman decisiones que crean el futuro que ellos desean, mientras que la gente no exitosa toma decisiones que crean el presente que ellos desean.”

Stephen A. Pierce
Secrets to Creating Wealth
www.StephenLive.com

Fíjate especialmente en esta frase: “aquellos que son exitosos toman decisiones que crean el futuro que ellos desean, mientras que la gente no exitosa toma decisiones que crean el presente que ellos desean.

Esa frase se quedará conmigo de por vida y desde el día que la leí.

Verás, la gente exitosa toma decisiones duras en muchas ocasiones, decisiones que probablemente no les gustaban, pero sabían que debían hacerlo aún cuando no tuvieran las ganas de hacerlo, aún cuando el hacer tal o cual cosa los hiciera sentir mal.

Por ejemplo, alguien que sabe que debe despertarse temprano para abrir su tienda una hora antes, para que más gente vaya a comprar pero se siente tan bien en la cama y se engaña a sí mismo diciendo cosas como “ayer fue un día pesado, me merezco dormir una hora más” o “ya no soy tan joven, necesito descansar” y se queda acostado…

¿Crees que ganará algo? ¿Crees que le hace bien quedarse acostado? ¿Crees que se acerca a sus metas durmiendo una hora más? ¿Holgazaneando una hora más? Yo no lo creo.

De eso se trata este artículo, de TOMAR DECISIONES QUE NOS HAGAN BIEN Y NO QUE SOLAMENTE NOS HAGAN SENTIR BIEN.

Ciertamente dormir una hora más y no salir a trotar cuando aún no sale el sol también se siente bien, pero, ¿le hace bien eso a tu barriga que sigue creciendo, le hace bien eso a tus músculos que se siguen debilitando o a tu cuerpo que sigue envejeciendo?

Ser conformista y no correr riesgos ni esforzarse, también se siente bien, algunos lo confunden con ser prudente y hay gente que querrá confundirte diciendo que eso es ser prudente, hay gente que te dirá que el conformarte con lo que tienes es ser humilde y que eso agrada a Dios. Y es verdad, la humildad agrada a Dios, pero el ser conformista no es ser humilde, es ser conformista, es ser mediocre y la mediocridad no agrada a Dios.

El conformismo te hace sentir “seguro” te evita el dolor del riesgo y de atreverte a soñar alto, con la eventualidad de que no llegues donde querías, te evita el dolor del fracaso. Por supuesto que el conformismo te hace sentir bien, pero, ¿te hace bien? ¿llegarás a algún lado con el conformismo? ¿lograrás lo que en verdad quieres? Obviamente no, al menos que tu sueño de vida sea ser un conformista y que te de igual morir hoy o después de medio siglo, de todas maneras no pensabas moverte de donde estabas, entonces ahí cumples tus metas. De lo contrario, no, si tus metas son ser mejor, tener más, dar más, que lo que eres, tienes o das hoy, entonces tu único medio es moverte, arriesgarte un poco y salir de la inercia…

…y eso no siempre se siente bien. Y te lo digo yo que he tenido que esforzarme más allá de mis límites muchas veces para romper esa inercia. Pero HAY que hacerlo, porque eso nos hace bien.

Para terminar aquí este artículo que parece más una reprimenda – pero no lo es, te lo aseguro, simplemente es que quiero que el mensaje penetre porque este ha sido una de mis más grandes revelaciones – te doy unas cuantas ideas para calificar el tipo de decisiones que estás tomando.

1) Cuando estés por tomar una decisión, pregúntate bajo qué emociones estás actuando, si estás siendo objetivo al tomar tu decisión o si estás siendo emocional al tomar la decisión. Probablemente sientas una determinada emoción al tomar una decisión, en ese caso determina si la emoción es la causa o el efecto de aquella decisión.

Por ejemplo, decido comprar ese televisor porque me gustó, porque ya me veo utilizándolo, porque (lo que sea.) Eso es una decisión por emoción y si puedes, de hecho, solventar el gasto, está bien, pero si no, te estarás metiendo en un lío por pura emoción. Pero por otro lado, si piensas bien, si haces tus cuentas y notas que vas a ser capaz de pagar bien el televisor y te emociona la idea de que tendrás un televisor nuevo (sin el estrés de no saber cómo cubrir las cuotas) entonces tu decisión es razonada, te hace bien y te causa una emoción LUEGO.

2) Hazte las siguientes preguntas:

¿Qué es lo que me impulsa a tomar esta decisión? (Responde y luego pregúntate) ¿En serio eso es lo que me impulsa a tomar esta decisión? Sé qué es lo que me impulsa, pero si “algo” más pudiera impulsarme a tomar esta misma decisión ¿Qué sería ese “algo”?

¿Qué me voy perder (o la gente que quiero) si decido hacer lo contrario? ¿Qué voy a ganar a corto, mediano y largo plazo si decido hacer lo contrario?

Si perdiera una cantidad mínima, digamos $ 5 ó $ 10 por hacer esto que voy a hacer ¿aún así querría hacerlo?

Una vez que respondas esas preguntas, tendrás una idea bastante clara para saber si estás tomando una decisión que te hace bien o que sólo te hace sentir bien.

Espero que siguiendo estos sencillos lineamientos te ayudes a tomar decisiones que te acerquen más a tu éxito personal y comercial.

Dedicado a DESARROLLAR tu éxito personal.